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domingo, 25 de marzo de 2018

ENTRADA TRIUNFAL DE JESUS A JERUSALEM




ENTRADA TRIUNFAL DE JESUS A JERUSALEN

Mateo 21:1-11
1Cuando se acercaron a Jerusalén, y vinieron a Betfagé, al monte de los Olivos, Jesús envió dos discípulos, 2diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallaréis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla, y traédmelos. 3Y si alguien os dijere algo, decid: El Señor los necesita; y luego los enviará. 4Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo:
     5     Decid a la hija de Sion:
He aquí, tu Rey viene a ti,
Manso, y sentado sobre una asna,
Sobre un pollino, hijo de animal de carga.a
 6Y los discípulos fueron, e hicieron como Jesús les mandó; 7y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos; y él se sentó encima. 8Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino. 9Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosannab al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!c ¡Hosanna en las alturas! 10Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste? 11Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.

INTRODUCCION
Algunos días antes de su sufrimiento, en la cruz del Calvario ("La Pasión"), Jesús entró en la ciudad de
Jerusalén en medio de las alabanzas y de la popularidad de la gente.
Su entrada a Jerusalén no fue por casualidad ni por capricho de Jesús. Sino que Él lo hizo para cumplir la voluntad perfecta de Dios
VEAMOS TRES HECHOS IMPORTANTES EN CUANTO A SU ENTRADA A JERUSALEN.
I-                   EL PRIMER HECHO

El primer hecho es que la entrada de Jesús montando un asno había sido profetizada en las Escrituras. Aproximadamente quinientos años antes de que Él naciera, el profeta Zacarías escribió:
"He aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna." (Zacarías 9:9).
Para cumplir con lo dicho por el profeta, Jesucristo entró montado sobre un asno.

Él, como Hijo de Dios, pudo haber entrado a Jerusalén de la manera más excitante y pomposa, pero para cumplir con la Palabra de Dios se humilló a sí mismo entrando sobre un asno.

De la manera más humilde, Jesucristo no sólo entró a Jerusalén montando un asno, sino que también fue obediente hasta la muerte para salvarnos, cumpliendo así con la voluntad del Padre (Mateo 26:39,42). 39Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 40Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? 41Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 42Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.

El que haya entrado montado sobre un asno pone de manifiesto su humildad. Pudo haber entrado en la ciudad acompañado de una hueste de ángeles y con gran sonido de trompetas, (como lo hacen los gobernantes de esta época) pero entró humilde, y cabalgando sobre un asno (que aparentemente no era de  Él, pero era de Él. (Zacarías 9:9 9Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.) y también Mateo 21:5).

 Antes de su entrada a Jerusalén, Él dijo de sí mismo a sus discípulos y al pueblo:

Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón (Mateo 11:29).

Nosotros hoy, como creyentes y seguidores de Él, debemos ser humildes ante Dios y ante las personas, como Jesús nos lo enseñó.

II-                SEGUNDO HECHO.

El Segundo hecho es: " Jesús recibió alabanzas". Cuando Jesús entró en Jerusalén, una gran multitud lo aclamó: ¡Hosanna en las alturas! Hosanna significa "sálvanos ahora".
En ese tiempo, Israel estaba bajo el dominio del Imperio Romano. El pueblo estaba oprimido y los judíos eran explotados como esclavos por el gobierno romano.

 Como Jesús se presentó y hacia milagros bajo tales circunstancias, los judíos pensaron que Él sería el libertador que los salvaría del Imperio Romano.

 En otras palabras, los judíos no comprendieron el propósito de la venida de Jesucristo a la tierra.
El vino para dar vida y libertad a toda la humanidad.

Jesucristo vino para vivificar nuestra alma marchita mediante su preciosa sangre derramada sobre la cruz, y para que pudiéramos recibir de Él la bendición de una vida abundante.

Sin embargo, los israelitas sufrieron una gran decepción cuando se dieron cuenta de que Jesús no sería su libertador del Imperio Romano.

Por esto, muy pronto las alabanzas de "hosanna" en los labios de los judíos desaparecieron, y días más tarde comenzaron a vociferar: "¡Sea crucificado, sea crucificado!"

El amor de Dios y la obra redentora de Jesucristo fue tan grande que ni aun las piedras podían callar sus alabanzas. Nosotros, también, debemos vivir hoy alabando a Jesucristo con corazón puro, semejante al de los niños.

III-             TERCER HECHO

El tercer hecho es: "Jesús es el Rey de reyes". Cuando Jesús entró en Jerusalén el pueblo tendió sus mantos sobre el camino y lo aclamó: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel! (Juan 12:13).
¿Qué clase de rey fue Jesús?
·         Él no utilizó un caballo, sino un asno.
·         Un caballo es símbolo de guerra, mientras que un borrico es símbolo de paz.
·         Jesús vino al mundo como Príncipe de paz (Isaías 9:6) para darnos la paz.
·         Cuando nació, coros angelicales proclamaron que Él es el Príncipe de la paz:
¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! [Lucas 2:14]

Una prueba clara de que Jesús vino como rey está en el hecho de que la gente le tendió sus mantos en el camino.

Podemos ver en 2 Reyes 9:13 que el pueblo puso sus mantos debajo de Jesús cuando él fue hecho rey. 3Entonces cada uno tomó apresuradamente su manto, y lo puso debajo de Jehú en un trono alto, y tocaron corneta, y dijeron: Jehú es rey

El hecho de que tendieran sus mantos para que sobre ellos pasara Jesús, nos indica en realidad que Él entró a la ciudad como rey.

Sin embargo, el reino de Jesucristo no es de este mundo; es un reino celestial.

 Gracias a Cristo llegamos a ser ciudadanos del reino de Dios, y Jesucristo se ha convertido en nuestro rey y señor.

Muy pronto, Jesucristo regresará a la tierra como el Rey de reyes.

 Por lo tanto, todos los días debemos alabarlo como nuestro Príncipe de paz, y vivir con esperanza y gozo, esperando su regreso.

CONCLUSION
a)     Así como Jesús tuvo una actitud humilde y pacífica cuando entró en Jerusalén sobre un asno, seamos nosotros ejemplos de paz y humildad para los de nuestra familia, amigos, companeros de escuela y de trabajo.

b)     Que debemos ser creyentes que demos gloria y alabanza a Jesucristo.

c)      Que seamos creyentes que demos la bienvenida a Jesucristo en su segunda venida, como el Rey de reyes.

d)     Reconocer a Jesucristo como nuestro Señor, salvador y guía en nuestra vida.



Oración:
Padre Celestial, reconozco que mi vida pasada fue un desastre, que como cristiano reconozco los errores que he cometido, por lo cual te pido perdón esta noche.


Reconozco que tú enviaste a tu Único Hijo, Jesucristo, para traerme liberación espiritual, moral y emocional.

 Esta noche, yo hago nuevos votos, con Jesucristo, lo continuare confesando con todo mi corazón como mi guía, como mi Rey y Señor.


Gracias por tu perdón y por la sangre de Jesús que me limpia de todo pecado.


Lo pido en el nombre de Jesús. Amén.